Departamento de Filosofía
Nietzsche · El crepúsculo de los ídolos

41 · Los sentidos y la ciencia (3)

-¡Y qué sutiles instrumentos de observación tenemos en nuestros sentidos! Esa nariz, por ejemplo, de la que ningún filósofo ha hablado todavía con veneración y gratitud, es hasta este momento incluso el más delicado de los instrumentos que están a nuestra disposición: es capaz de registrar incluso diferencias mínimas de movimiento que ni siquiera el espectroscopio registra. Hoy nosotros poseemos ciencia exactamente en la medida en que nos hemos decidido a aceptar el testimonio de los sentidos, -en que hemos aprendido a seguir aguzándolos, armándolos, pensándolos hasta el final. El resto es un engendro y todavía-no-ciencia: quiero decir, metafísica, teología, psicología, teoría del conocimiento. O ciencia formal, teoría de los signos: como la lógica, y esa lógica aplicada, la matemática. En ellas la realidad no llega a aparecer, ni siquiera como problema; y tampoco como la cuestión de qué valor tienen en general ese convencionalismo de signos que es la lógica.-
Cuestión 1 Identifique y explique de manera argumentada las ideas y el problema filosófico fundamentales del texto
Obra

Nos encontramos ante un texto de El crepúsculo de los ídolos, obra en la que Nietzsche critica los grandes errores de la filosofía occidental y reivindica la vida y los sentidos.

Idea principal 1.1

La idea principal es un elogio de los sentidos: «¡qué sutiles instrumentos de observación tenemos en nuestros sentidos!». Tenemos ciencia «exactamente en la medida en que nos hemos decidido a aceptar el testimonio de los sentidos». El resto —metafísica, teología— es «engendro y todavía-no-ciencia».

Problema filosófico de fondo 1.1

El problema filosófico de fondo es el criterio que separa el saber riguroso del ilusorio. ¿Qué distingue a la ciencia de la especulación sin objeto? ¿Hay conocimiento legítimo al margen de la experiencia sensible?

Comentario del texto 1.2

El texto invierte punto por punto la condena de la sensibilidad. Donde la tradición veía engañadores, Nietzsche ve «sutiles instrumentos de observación». Su ejemplo es una provocación deliberada: la nariz. De ella «ningún filósofo ha hablado todavía con veneración y gratitud». Y sin embargo «es hasta este momento el más delicado de los instrumentos que están a nuestra disposición». Es capaz de registrar «diferencias mínimas de movimiento que ni siquiera el espectroscopio registra». El sentido más «animal» y despreciado supera al aparato científico más fino. El cuerpo es el gran laboratorio.

Después se formula el criterio de cientificidad: «hoy nosotros poseemos ciencia exactamente en la medida en que nos hemos decidido a aceptar el testimonio de los sentidos». Y no solo aceptarlo. También «seguir aguzándolos, armándolos, pensándolos hasta el final». Tres verbos que resumen la ciencia moderna. Aguzar los sentidos: educarlos. Armarlos: darles instrumentos. Pensarlos hasta el final: elaborar sus datos sin traicionarlos. La razón legítima es la que sirve a los sentidos. No la que los condena.

La clasificación final es demoledora. «El resto es un engendro y todavía-no-ciencia: quiero decir, metafísica, teología, psicología, teoría del conocimiento.» Los saberes que la tradición ponía en la cima resultan abortos precientíficos. Aparte quedan las ciencias formales: «la lógica, y esa lógica aplicada, la matemática». No son falsas. Pero «en ellas la realidad no llega a aparecer, ni siquiera como problema». Son «convencionalismo de signos»: útiles, pero sin contacto con el mundo. El mapa queda dibujado. Solo la ciencia fiel a los sentidos toca la realidad, que es devenir. Todo saber de lo suprasensible es fábula.

Cuestión 2 Relacione las ideas del texto con la filosofía del autor o la autora
Vinculación con el pensamiento del autor 2.1

Cuando Nietzsche elogia la nariz frente al espectroscopio, está ajustando cuentas con toda la tradición. El texto nos ha mostrado la raíz del error: no está en los sentidos, que muestran el devenir, sino en la razón y el lenguaje, que imponen ficciones como la sustancia, el yo o el ser. El «mundo verdadero» es un añadido mentiroso: solo existe este mundo.

Y la crítica es también un diagnóstico vital: quien inventa otro mundo mejor se venga de este. Por eso su tarea es doble: destruir los ídolos —Dios, el ser, la moral— y afirmar lo que negaban: la vida, el cuerpo, la tierra. Conviene exponer ahora su filosofía completa.

Síntesis de la filosofía de Nietzsche 2.2

La filosofía de Nietzsche es un vitalismo: el valor supremo es la vida, y toda idea se juzga según la favorezca o la niegue.

Su diagnóstico es que Occidente se ha construido contra la vida. Platón inventó un «mundo verdadero» —eterno, racional, perfecto— y degradó este mundo, el del cuerpo y el devenir, a mera apariencia. El cristianismo popularizó ese esquema: es un «platonismo para el pueblo». Y la moral tradicional nace, según su genealogía, del resentimiento de los débiles contra lo fuerte y vital.

La crítica alcanza también al conocimiento. Las categorías de la razón —sustancia, causa, yo, ser— son ficciones útiles que el lenguaje nos impone. Los sentidos no mienten: muestran el devenir. Miente la razón que lo congela en conceptos fijos. No hay verdad absoluta: toda verdad es interpretación, perspectiva al servicio de la vida.

El anuncio central es la muerte de Dios: la fe que fundamentaba la verdad, la moral y el sentido ha perdido su fuerza. La consecuencia es el nihilismo. Puede ser pasivo —desesperar, o seguir viviendo de valores muertos— o activo: la ocasión de crear valores nuevos.

De ahí su propuesta. El superhombre es el que crea sus propios valores, fiel a la tierra, y dice sí a la vida entera, incluso a lo terrible: es la actitud dionisíaca. La voluntad de poder es el fondo de toda vida: afán de crecer, superarse y crear. Y el eterno retorno es la prueba suprema de la afirmación: vivir de tal modo que quieras que tu vida se repita eternamente.

Cuestión 3 Compare cómo se ha abordado en una corriente filosófica de otra época el problema planteado en el texto y confróntelo con el pensamiento de un autor o una autora de esa época
La corriente: la filosofía griega clásica 3.1

El problema planteado en el texto es, en el fondo, una tesis sobre la verdad: no existe una verdad absoluta y eterna; lo que llamamos verdad es una construcción al servicio de la vida. Al negarla, Nietzsche está rechazando la concepción de la verdad que fundó Occidente: la verdad como encuentro entre la razón y la realidad. Esa concepción pertenece a la filosofía griega clásica, la corriente que, de Parménides a Aristóteles, entiende que hay una realidad estable y universal, y que la razón, apartándose de los sentidos, puede conocerla tal como es. La verdad resulta así una, eterna e inmutable, y de ella depende también el bien. Esta corriente es el gran adversario de todo el texto. Y su representante máximo es Platón.

El autor: Platón 3.2

Platón sostiene, punto por punto, lo que el texto destruye. Para él, los dos términos del encuentro son firmes. Hay una realidad verdadera: el mundo inteligible de las Ideas, eternas e inmutables, del que lo sensible es solo copia. Su axioma es el que Nietzsche cita para demolerlo: «lo que es no deviene; lo que deviene no es». Y hay una razón capaz de alcanzarla: apartándose de los sentidos —que solo dan opinión (doxa)—, el alma asciende mediante la dialéctica hasta las Ideas y su fundamento, la Idea del Bien, causa del ser y de la verdad.

La verdad es, pues, exactamente lo que Nietzsche niega: encuentro de la razón con lo real, no invento de la vida. Es más: para Platón la relación se invierte. La verdad no depende de la vida; la vida buena depende de la verdad. Quien conoce el Bien vive bien; el saber funda el valor.

Ese fundamento absoluto es lo que muere con la muerte de Dios. El Bien platónico, «más allá de la esencia», es el primer «sol» de Occidente: cuando el hombre loco pregunta «¿qué hicimos al desatar esta Tierra de su Sol?», el sol apagado es el de Platón. Por eso Nietzsche llama al cristianismo «platonismo para el pueblo» y se presenta a sí mismo como el anti-Platón.

La confrontación es total: verdad hallada o verdad creada; ser o devenir; el alma contra el cuerpo o el cuerpo como gran razón; ascenso al Bien o fidelidad a la tierra.

Cuestiones

  1. Identifique y explique de manera argumentada las ideas y el problema filosófico fundamentales del texto elegido.
  2. Relacione las ideas del texto con la filosofía del autor o la autora correspondiente.
  3. Compare cómo se ha abordado en una corriente filosófica de otra época el problema planteado en el texto y confróntelo con el pensamiento de un autor o una autora de esa época.