Departamento de Filosofía
Línea ontoepistemológica

Nietzsche

1844 – 1900 · 16 textos de comentario

Síntesis de su filosofía

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La verdad, Dios y los ídolos

Nietzsche sospecha de la «verdad»: en La gaya ciencia, el conocimiento como error útil y la muerte de Dios; en El crepúsculo de los ídolos, la crítica a la razón, la defensa de los sentidos y del devenir, y el fin del «mundo verdadero».

La gaya ciencia

El conocimiento como error útil y la muerte de Dios

El conocimiento

30

El origen del conocimiento§110 · un error útil

El saber nació de errores útiles para vivir: sobrevivieron las creencias que ayudaban a la especie, no las verdaderas.

Texto 30

§110. El intelecto produjo durante milenios errores útiles para conservar la especie («que hay cosas perdurables, sustancias, que la voluntad es libre, que lo bueno para mí es bueno en sí»…); se volvieron artículos de fe. La verdad llegó tarde, como «la forma más precaria del conocimiento».

31

Fuerza ≠ verdad§110

Que una creencia sea fuerte o útil no prueba que sea verdadera. Su vigor no la hace cierta.

Texto 31

§110. «La fuerza de los conocimientos no reside en su grado de verdad, sino en su antigüedad, en su asimilación, en su carácter de condición vital.» Ni los eleáticos escaparon: al inventar «al sabio» impersonal e inmutable, se engañaban sobre sí mismos.

3637

Conocer es familiarizar§355 · lo conocido y lo ajeno

«Conocer» es reducir lo extraño a lo ya familiar: buscamos seguridad y sosiego, no la verdad.

Textos 36–37

§355. «Conocer» = reducir algo desconocido a algo conocido. Nos mueve el instinto del miedo y el ansia de «seguridad recuperada», no la verdad. El filósofo creyó «conocido» el mundo al reducirlo a la «idea», porque la idea ya no le daba miedo (lo conocido es lo acostumbrado, lo más difícil de ver como problema).

La muerte de Dios

3233

«Dios ha muerto»§125 · el hombre loco

El hombre loco lo grita en la plaza: «Dios ha muerto… y nosotros lo hemos matado». Con Él se hunden los valores supremos: nihilismo.

Textos 32–33

§125. El hombre loco enciende una linterna en pleno día: «¡Dios ha muerto y nosotros lo hemos matado!». Hemos «borrado el horizonte» y desatado la Tierra de su Sol: cae el fundamento de todo (frío, noche, caída). «Llego demasiado pronto»: el acto aún no ha llegado a los oídos de los hombres; las iglesias son ya «las tumbas de Dios».

3435

El mar otra vez abierto§343 · nuestra alegría

Pero la muerte de Dios es también liberación: «el mar está otra vez abierto». Un horizonte nuevo para los espíritus libres.

Textos 34–35

§343. El descrédito del Dios cristiano proyecta primero sombras —se hundirá «toda nuestra moral europea», que se apoyaba en esa fe—. Pero para los filósofos y «espíritus libres» es una aurora: «por fin el horizonte se nos aparece otra vez libre… el mar, nuestro mar, está otra vez abierto».

Si el conocimiento es error útil y Dios ha muerto, caen también la «verdad» y el «mundo verdadero». El crepúsculo derriba los últimos ídolos.

El crepúsculo de los ídolos — «La razón en la filosofía»

La razón, los sentidos y el devenir

38

La razón en la filosofíamomias conceptuales

Los filósofos odian el devenir: momifican conceptos y los ponen en un pedestal. Fabrican ídolos.

Texto 38

Sección 1. La idiosincrasia de los filósofos: falta de sentido histórico y odio al devenir («egipticismo»). Hacen «momias conceptuales» (deshistorizan sub specie aeterni). Creen en el «ser» y, como no lo alcanzan, buscan al engañador: «¡es la sensibilidad!».

3941

Los sentidos no engañanmiente la razón

No mienten los sentidos: miente la razón al inventar un mundo de «ser». Los sentidos son la fuente del conocer.

Textos 39 y 41

Secciones 1 y 3. Frente a los filósofos que reniegan del cuerpo y acusan «el engaño de los sentidos», Nietzsche los reivindica como finísimos instrumentos («esa nariz…»): «hoy poseemos ciencia en la medida en que aceptamos el testimonio de los sentidos». Lo demás —metafísica, teología, lógica— es «aún-no-ciencia».

40

Heráclito y el devenirtodo fluye

Frente al «ser» inmóvil, lo real es cambio. El error fue negar los sentidos, que muestran el fluir.

Texto 40

Sección 2. Elogio de Heráclito: los sentidos no mienten al mostrar el devenir; es «la razón» la que falsea (unidad, coseidad, sustancia, duración). «El ser es una ficción vacía. El mundo aparente es el único; el 'mundo verdadero' no es más que un añadido mentiroso.»

4243

El «mundo verdadero», una fábulano hay otro mundo

No hay un «mundo verdadero» tras este. Los conceptos supremos (el ser, Dios) son los más vacíos: ídolos puestos al principio.

Textos 42–43

Secciones 4 y 5. Otra idiosincrasia: confundir lo último y lo primero. Los «conceptos supremos» (los más vacíos, «el último humo de la realidad») se ponen al comienzo como causa sui —así se fabrica «Dios», ens realissimum—. Y «este» mundo no es aparente: el error lo meten el ojo y, sobre todo, el lenguaje.

44

La voluntad y la gramáticacreer en el «yo»

«No nos libramos de Dios porque aún creemos en la gramática»: sujeto y verbo inventan un «agente», un yo, el ser.

Texto 44

Sección 5. La «voluntad» como causa es «solo una palabra»; las categorías de la razón parecieron divinas (creímos «haber habitado un mundo más alto»). Pero el error del «ser» se apoya en «cada palabra que pronunciamos»: «Temo que no vamos a desembarazarnos de Dios porque continuamos creyendo en la gramática.»

45

Las cuatro tesisel resumen

El mundo «aparente» es el único real; inventar otro nace del rencor a la vida. Dividir en mundo «verdadero» y «aparente» es síntoma de decadencia.

Texto 45

Sección 6. Cuatro tesis: (1) las razones para llamar «aparente» a este mundo prueban más bien su realidad; (2) los rasgos del «ser verdadero» son los de la nada; (3) inventar «otro» mundo es venganza contra la vida; (4) dividir en mundo «verdadero» y «aparente» (cristianismo, y Kant, «un cristiano alevoso») es síntoma de décadence.

No hay un «mundo verdadero» tras este: caídos los ídolos —Dios, el ser, la razón—, solo queda este mundo del devenir y de los sentidos; y con la pérdida, un horizonte de nuevo abierto.

Friedrich NietzscheLa gaya ciencia (1882)El crepúsculo de los ídolos (1888)

Comentario texto por texto

Los 16 textos de comentario, cada uno con su idea clave.

Texto 30La gaya ciencia · §110

El origen del conocimiento

El intelecto produjo «errores útiles» para conservar la especie (que hay cosas perdurables, sustancias, libre albedrío…); se volvieron artículos de fe. La verdad llegó tarde, como «la forma más precaria del conocimiento».

Texto 31La gaya ciencia · §110

Fuerza frente a verdad

«La fuerza de los conocimientos no reside en su grado de verdad, sino en su antigüedad… en su carácter de condición vital.» Ni los eleáticos escaparon: se engañaban sobre su «razón pura, impersonal».

Texto 32La gaya ciencia · §125

El hombre loco

El hombre loco enciende una linterna en pleno día buscando a Dios y anuncia que «lo hemos matado». Hemos «borrado el horizonte» y desatado la Tierra de su Sol: frío, noche, caída.

Texto 33La gaya ciencia · §125

«Dios ha muerto»

«¿Cómo consolarnos, asesinos de asesinos?» «Llego demasiado pronto»: el acto aún no ha llegado a los oídos de los hombres. Las iglesias son ya «las tumbas y monumentos fúnebres de Dios».

Texto 34La gaya ciencia · §343

Cómo está nuestra alegría

El descrédito del Dios cristiano «proyecta sus primeras sombras sobre Europa»: se hunde lo fundado en esa fe, «toda nuestra moral europea». Se avecina un largo «ensombrecimiento».

Texto 35La gaya ciencia · §343

El mar otra vez abierto

Para los «espíritus libres» es «una aurora nueva»: «por fin el horizonte se nos aparece otra vez libre… el mar, nuestro mar, está otra vez abierto», y «toda aventura del cognoscente está otra vez permitida».

Texto 36La gaya ciencia · §355

El concepto de conocimiento

«Conocer» = «reducir algo desconocido a algo conocido». Nos mueve «el instinto del miedo» y la «seguridad recuperada», no la verdad. El filósofo llamó «conocido» el mundo al reducirlo a la «idea», porque ya no le daba miedo.

Texto 37La gaya ciencia · §355

Lo conocido y lo ajeno

«Lo que es conocido es reconocido», creen. Pero «lo conocido es lo acostumbrado, y lo acostumbrado es lo más difícil de reconocer» como problema. Las ciencias naturales aciertan porque «toman como objeto lo ajeno».

Texto 38El crepúsculo de los ídolos · 1

La razón en la filosofía

La idiosincrasia de los filósofos: «odio a la noción misma de devenir». Hacen «momias conceptuales» (sub specie aeterni). Creen en el «ser» y, al no alcanzarlo, culpan al engañador: «¡es la sensibilidad!».

Texto 39El crepúsculo de los ídolos · 1

El engaño de los sentidos

Los filósofos dicen que los sentidos «nos engañan acerca del mundo verdadero» y reniegan del cuerpo, «esa lamentable idea fija de los sentidos». (Nietzsche invertirá la acusación.)

Texto 40El crepúsculo de los ídolos · 2

Heráclito y el devenir

Elogio de Heráclito. Los sentidos no mienten al mostrar el devenir; es «la razón» la que falsea (unidad, sustancia, duración). «El ser es una ficción vacía. El mundo aparente es el único.»

Texto 41El crepúsculo de los ídolos · 3

Los sentidos y la ciencia

Los sentidos son finísimos instrumentos («esa nariz…»). «Hoy poseemos ciencia en la medida en que aceptamos el testimonio de los sentidos.» Lo demás (metafísica, teología, lógica) es «aún-no-ciencia».

Texto 42El crepúsculo de los ídolos · 4

Lo último y lo primero

Confunden «lo último y lo primero»: ponen al comienzo los «conceptos supremos» (los más vacíos, «el último humo de la realidad») como causa de sí. Así fabrican «Dios», ens realissimum.

Texto 43El crepúsculo de los ídolos · 5

Error y apariencia

«Este» mundo no es aparente: es «el prejuicio de la razón» el que fuerza a suponer unidad, sustancia, ser. El error tiene por abogado «al ojo» y «al lenguaje»: el fetichismo que ve «agentes» y cree en el «yo»-substancia.

Texto 44El crepúsculo de los ídolos · 5

La voluntad y la gramática

La «voluntad» como causa es «solo una palabra». El error del «ser» se apoya en «cada palabra que pronunciamos»: «Temo que no vamos a desembarazarnos de Dios porque continuamos creyendo en la gramática.»

Texto 45El crepúsculo de los ídolos · 6

Las cuatro tesis

(1) Llamar «aparente» a este mundo prueba más bien su realidad; (2) los rasgos del «ser verdadero» son los de la nada; (3) inventar «otro» mundo es venganza contra la vida; (4) dividir en mundo «verdadero» y «aparente» (cristianismo, Kant) es síntoma de décadence.

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