Departamento de Filosofía
Ortega y Gasset · El tema de nuestro tiempo

58 · Lo falso es la utopía

Lo falso es la utopía, la verdad no localizada, vista desde «lugar ninguno». El utopista —y esto ha sido en esencia el racionalismo— es el que más yerra, porque es el hombre que no se conserva fiel a su punto de vista, que deserta de su puesto.
Hasta ahora la filosofía ha sido siempre utópica. Por eso pretendía cada sistema valer para todos los tiempos y para todos los hombres. Exenta de la dimensión vital, histórica, perspectivista, hacía una y otra vez vanamente su gesto definitivo. La doctrina del punto de vista exige, en cambio, que dentro del sistema vaya articulada la perspectiva vital de que ha emanado, permitiendo así su articulación con otros sistemas futuros o exóticos. La razón pura tiene que ser sustituida por una razón vital.
Cuestión 1 Identifique y explique de manera argumentada las ideas y el problema filosófico fundamentales del texto
Obra

Nos encontramos ante un texto de El tema de nuestro tiempo, obra en la que Ortega y Gasset reflexiona sobre la relación entre razón y vida y formula su filosofía del punto de vista.

Idea principal 1.1

La idea principal es que «lo falso es la utopía, la verdad no localizada, vista desde “lugar ninguno”». El utopista —«y esto ha sido en esencia el racionalismo»— es «el que más yerra», porque «deserta de su puesto». Hay que sustituir la razón pura «por una razón vital».

Problema filosófico de fondo 1.1

El problema filosófico de fondo es el carácter situado de todo pensamiento. ¿Puede la filosofía hablar desde fuera de toda perspectiva, con validez «para todos los tiempos y para todos los hombres»? La pretensión de un saber sin lugar queda bajo examen.

Comentario del texto 1.2

El texto define la falsedad por el no-lugar. Utopía significa, literalmente, «ningún lugar». Aquí no es un género literario. Es una actitud ante el conocimiento: pretender ver sin perspectiva, desde «lugar ninguno». Y esa actitud tiene nombre histórico: «esto ha sido en esencia el racionalismo». El utopista «es el que más yerra, porque es el hombre que no se conserva fiel a su punto de vista, que deserta de su puesto». La metáfora militar es potente. Cada cual tiene un puesto en la conquista de la verdad. Abandonarlo por el espejismo de lo absoluto es desertar.

El diagnóstico se extiende a toda la tradición: «hasta ahora la filosofía ha sido siempre utópica». Cada sistema pretendía «valer para todos los tiempos y para todos los hombres». Y por eso fracasaban uno tras otro: «exenta de la dimensión vital, histórica, perspectivista, hacía una y otra vez vanamente su gesto definitivo». Tantos «gestos definitivos» fallidos son la prueba del error.

Frente a eso, la propuesta: «la doctrina del punto de vista exige... que dentro del sistema vaya articulada la perspectiva vital de que ha emanado». Cada filosofía debe confesar su lugar y su tiempo. Así puede articularse «con otros sistemas futuros o exóticos». Las filosofías dejan de excluirse. Se complementan, como los paisajes de los dos espectadores.

La conclusión da nombre a la síntesis buscada desde el principio del libro: «la razón pura tiene que ser sustituida por una razón vital, donde aquélla se localice y adquiera movilidad y fuerza de transformación». No se elimina la razón. Se la localiza. Una razón que vive: situada, histórica, móvil. Es la superación de racionalismo y vitalismo a la vez.

Cuestión 2 Relacione las ideas del texto con la filosofía del autor o la autora
Vinculación con el pensamiento del autor 2.1

Cuando Ortega identifica lo falso con la utopía, está formulando su perspectivismo. El texto nos ha mostrado la solución al viejo dilema: el sujeto ni es transparente ni deforma; selecciona. Cada individuo, pueblo o época capta su porción real de verdad. La perspectiva no deforma el mundo: lo organiza. Y la única perspectiva falsa es la que pretende ser única.

Esta doctrina es más que una teoría del conocimiento: es la base de todo su pensamiento. Si toda verdad es perspectiva, la razón pura debe ser sustituida por una razón vital, situada en una vida y una época. Veamos el sistema completo.

Síntesis de la filosofía de Ortega y Gasset 2.2

La filosofía de Ortega es el raciovitalismo: el intento de unir razón y vida, resumido en su fórmula «yo soy yo y mi circunstancia, y si no la salvo a ella no me salvo yo».

Parte de una doble crítica. El racionalismo salva la verdad renunciando a la vida: inventa un sujeto abstracto, igual en todas las épocas, que conoce pero no vive; es antihistórico. El relativismo salva la vida negando la verdad, y se contradice, porque negar la verdad es afirmar al menos una. Ambos fracasan por cegueras complementarias.

La primera pieza de su solución es el perspectivismo. El sujeto no es transparente ni deformador: es selectivo, como un cedazo. Cada vida es un punto de vista sobre el universo, y cada individuo, pueblo o época capta una porción real e insustituible de la verdad. La perspectiva es un componente de la realidad, no su deformación. La única perspectiva falsa es la que pretende ser única. La verdad total sería la articulación de todas las miradas.

La segunda pieza es la razón vital. No hay que elegir entre razón y vida: la razón es un instrumento que la vida se da para orientarse. Frente a la razón pura, que solo produce abstracciones, la razón vital piensa desde la vida y su historia.

Al final, Ortega hace de la vida la realidad radical: en ella aparece todo lo demás. Vivir es encontrarse en una circunstancia no elegida y tener que hacer algo con ella: la vida es quehacer y proyecto. El hombre no tiene naturaleza, tiene historia. Por eso la razón vital acaba siendo razón histórica, y cada generación tiene su tarea: la nuestra, reconciliar la razón con la vida.

Cuestión 3 Compare cómo se ha abordado en una corriente filosófica de otra época el problema planteado en el texto y confróntelo con el pensamiento de un autor o una autora de esa época
La corriente: el racionalismo moderno 3.1

El problema planteado en el texto gira en torno a la concepción de la razón: ¿es la razón una facultad pura, ajena a la vida y a la historia, o una función de la vida misma? La primera respuesta define a una corriente precisa: el racionalismo moderno. Dominante en Europa durante los siglos XVII y XVIII, sostiene que la razón es una e idéntica en todos los hombres y todas las épocas; que su modelo es la matemática; y que, con el método adecuado, alcanza verdades absolutas, válidas «para todos los tiempos y para todos los hombres». Para lograrlo debe apartar del sujeto todo lo individual, corporal e histórico. Es, exactamente, la posición que el texto examina y combate. Su fundador y máximo representante es Descartes, «padre del moderno racionalismo», como lo llama el propio Ortega.

El autor: Descartes 3.2

Descartes encarna la razón pura que Ortega discute. Su método exige aceptar solo ideas claras y distintas, evidentes para cualquier sujeto racional. Para fundarlas, somete todo a la duda —los sentidos, el sueño, el genio maligno— hasta la primera certeza: «pienso, luego existo». El yo queda definido como pura «cosa que piensa», sin cuerpo y sin mundo; y desde él, con la garantía de la veracidad divina, se reconstruye el saber entero. La razón, bien conducida, no puede errar: el error es culpa de la voluntad, que «escoge lo falso como verdadero»; equivocarse y pecar van juntos.

Ortega responde señalando el precio de esa razón. Su sujeto debe ser «un medio transparente», «ultravital y extrahistórico»: un «espectro irreal» que conoce pero no vive. Y su verdad debe verse desde «lugar ninguno»: la utopía racionalista, «la sola perspectiva falsa». La vida concreta —cuerpo, época, circunstancia— queda expulsada del conocimiento, y la historia, sin sentido: solo «estorbos puestos a la razón para manifestarse».

Frente al cogito, Ortega opone su fórmula: «yo soy yo y mi circunstancia». Lo primero no es una conciencia sin mundo, sino una vida con las cosas: «el mundo nos es y nosotros somos al mundo». Y frente a la razón pura, la razón vital: no un tribunal intemporal, sino un instrumento de la vida, situado e histórico. Donde Descartes parte al hombre en dos sustancias —pensamiento y extensión—, Ortega responde que materia y espíritu «son dos mitos»: lo radical es la vida misma.

Cuestiones

  1. Identifique y explique de manera argumentada las ideas y el problema filosófico fundamentales del texto elegido.
  2. Relacione las ideas del texto con la filosofía del autor o la autora correspondiente.
  3. Compare cómo se ha abordado en una corriente filosófica de otra época el problema planteado en el texto y confróntelo con el pensamiento de un autor o una autora de esa época.